Hoy es 16 de julio, y en Murcia hay una fecha marcada en rojo: Rafael Rubio Luján, «Rafaelillo», cumple 47 años. Desde Solo Toros no podíamos dejar pasar el día sin mandarle un abrazo bien grande a uno de los toreros que mejor representan lo que significa vestirse de luces con las tripas por delante.
Rafaelillo nació en el barrio del Carmen en 1979 y desde niño tuvo claro a qué quería dedicar su vida. Tomó la alternativa en su Murcia natal en 1996, de la mano de Enrique Ponce, y confirmó el doctorado años después en Las Ventas. Pero si algo ha definido su carrera no ha sido tanto una tarde concreta como una actitud: la de anunciarse, corrida tras corrida, ante las ganaderías que la mayoría prefiere esquivar. Miura, Victorino, Dolores Aguirre, José Escolar… Rafaelillo ha construido su nombre plantándose frente a lo difícil, y eso, en un oficio que premia el brillo fácil, tiene un mérito que los aficionados de verdad saben reconocer.
Y es que si hay algo que se le reconoce a Rafaelillo, más incluso que su gran toreo, es su entereza y su verdad. Ha hablado siempre de su profesión sin quejas ni victimismo, con la serenidad de quien ha mirado la muerte de cerca y ha decidido seguir adelante de todas formas. Esa calidad humana, esa manera de encajar los golpes sin perder la sonrisa ni el respeto por el toro, es lo que le ha ganado el cariño de la afición mucho más allá de Murcia.
Porque hablar de Rafaelillo es, inevitablemente, hablar de Pamplona. La feria navarra le ha dado algunas tardes de las que se recuerdan, pero también le ha marcado con sus dos peores percances, y ambos casi en la misma fecha que su cumpleaños. En 2019 un miura llamado «Trapajoso» lo empitonó de gravedad la tarde del 14 de julio, dejándolo con el pulmón colapsado y varias costillas rotas; apagó las velas de su 40 cumpleaños en la UCI del hospital de Navarra. Seis años después, el 12 de julio de 2025, la historia se repitió con un toro de José Escolar: otra cogida durísima, ocho costillas fracturadas y de nuevo la UCI pamplonesa como escenario de otro cumpleaños distinto a los demás. El propio Rafaelillo ha llegado a bromear con que ya tiene dos fechas de nacimiento, la de verdad y la que Pamplona le ha regalado dos veces por sorpresa.
Un año después de aquella última cogida, la recuperación sigue su curso. Rafaelillo aún no ha podido volver a coger el capote, pero quienes lo conocen saben que no tiene prisa: quiere volver cuando esté en plenas facultades, ni un día antes.
Por eso, hoy más que nunca, desde Solo Toros queremos sumarnos a la felicitación y desearle, sobre todo, una recuperación completa y sin atajos. Feliz cumpleaños, maestro. Aquí seguimos esperando verte de nuevo en un ruedo, con el mismo valor de siempre.

