Cuando las cosas se ponen difíciles es cuando sale lo mejor cada ser humano y eso precisamente es lo que movió a nuestro querido amigo y gran profesional, Alberto López Barrio (De novillero, el Niño del Barrio), a hacerse cargo de la brega de «Inquieto», novillo que acababa de herir gravemente a Antonio Aparicio ayer en Blanca. Una brega que facilitara al sobresaliente poder matar al novillo N. 35 que había quedado huérfano en el ruedo de Blanca.
A pesar de que no era nada fácil, pues el novillo -demostrado quedó- era bastante peligroso, Alberto no dudó ni un instante en asumir la responsabilidad de buen profesional y persona de nobles valores, echándose al ruedo con su capote y la experiencia y sabiduría de su trayectoria como novillero y lidiador, para echarle una mano y resolver una papeleta importante agravada por la mala situación que sobrepasó totalmente al sobresaliente de la tarde.
Sirva este comentario para que los aficionados y el público en general conozcan de primera mano los valores que subyacen frecuentemente en este mundo tan complicado como es el de tauromaquia, en el que a veces se minusvalora sin motivo la gran labor de los llamados «Toreros de Plata», término que para mí, por la labor que desarrollan muchas veces, se queda muy corto.
Enhorabuena, amigo Alberto. Recibe un fuerte abrazo.



