La plaza de La Encomienda levantó el telón de la XXXV Feria Taurina del Arroz de Calasparra en la tarde del jueves con una novillada picada de la ganadería salmantina de María Cascón, que llegó al ruedo con una presentación notable pero sin la clase ni la entrega necesarias para redondear una tarde grande. Con media plaza y buena temperatura, Alberto Donaire, Julio Romero y Daniel Moset se repartieron el encierro sin lograr abrir la puerta grande, en una función que dejó más pinceladas sueltas que faenas completas.
El de apertura, de nombre Ventanero, ya avisó de que la tarde no iba a ser sencilla: salió muy parado de chiqueros, no atendió al capote de Donaire y le propinó al valenciano una aparatosa voltereta cuando este intentaba rematar por chicuelinas. Pasado el susto, el novillo apenas repitió el resto de la lidia y se refugió una y otra vez en tablas, dejando a Donaire con muy poco material para trabajar. El valenciano, firme pese al golpe, apenas pudo sacarle unos pocos muletazos sueltos antes de resolver con el acero al segundo intento. Ovación.
Fue con el segundo de la tarde, un ejemplar de mejor presentación y más clase en la embestida, cuando Calasparra vio el mejor toreo de la jornada. Julio Romero lo recibió con una larga cambiada de rodillas y un vistoso quite por verónicas, y ya con la muleta armó una faena de mérito, con tandas de mucho peso por el pitón derecho y un puñado de naturales de bella factura, aunque sin terminar de entregarse del todo por el izquierdo, donde el novillo se le coló en más de una ocasión. Pinchazo y estocada caída dejaron a Romero sin el trofeo, pero el sevillano se llevó una vuelta al ruedo por su cuenta como reconocimiento a una labor que sí tuvo enjundia.
El turno de Daniel Moset llegó con un tercero de buena raza pero escasa entrega, que no repitió con la muleta y obligó al torero a insistir mucho para sacarle partido. Hubo un par de naturales de mérito por el izquierdo, pero el conjunto no cuajó y el fallo con los aceros —tuvo que recurrir al descabello— dejó la actuación en silencio.
En el cuarto, Donaire volvió a toparse con un animal que fue a menos según avanzaba la lidia: arrancó con dos tandas de mucha enjundia por el pitón derecho que hicieron soñar con algo más, pero el novillo se fue apagando y el valenciano tuvo que emplearse a fondo con la espada hasta cobrar la estocada. Nueva ovación, en una tarde en la que el desmonte de Juan Carlos Donaire tras dos grandes pares de banderillas fue de lo más aplaudido por el tendido.
El quinto, manso declarado desde el caballo, condenó a Julio Romero al segundo silencio de la tarde: pese a intentar sacarlo a los medios, el novillo levantaba la cara en cuanto sentía la muleta y terminó rajándose hacia tablas, sin que el sevillano pudiera hilar una faena de continuidad ni acertar con el acero.
Cerró plaza Daniel Moset ante un ejemplar que tampoco quiso colaborar. El conquense estuvo más pendiente de un tendido que ya se mostraba frío que de sacarle partido al novillo, y una faena deslavazada, resuelta con un bajonazo tras abreviar, certificó el segundo silencio de la tarde.
Con este resultado discreto arranca una feria que aspira a mantener su fama de cita torista de referencia en el calendario murciano. La programación continúa este viernes con los novillos de Aldeanueva para Mario Vilau, Javier Cuartero y Antonio Aparicio, en la búsqueda de las primeras orejas de una Espiga de Oro que todavía lo tiene todo por decidir.
Ficha del festejo: Calasparra (Murcia), jueves 3 de septiembre. Primera novillada picada de la Feria del Arroz 2026. Media entrada.
Novillos de María Cascón, bien presentados y de escaso juego.
Alberto Donaire: ovación y ovación. Julio Romero: vuelta al ruedo y silencio. Daniel Moset: silencio y silencio.













