El novillero portugués Joao D’Alva (Joao Ricardo Paixão da Silva, Setúbal, 24 de abril de 2000) ha puesto fin, por ahora, a su carrera. Lo anunció en redes sociales el 29 de septiembre de 2026, tras hacer el paseíllo en Guadarrama con una novillada de Cuadri. Él mismo deja la puerta entreabierta: no sabe si es un «hasta ahora» o un «hasta siempre», pero asegura que de momento no puede seguir.

Su vocación nació siendo un crío, cuando a los ocho años se apuntó a una escuela taurina. Pasó por la de Vila Franca de Xira y más tarde por la Fundación «El Juli» de Madrid. Debutó en un certamen en Llerena el 22 de abril de 2016, se vistió de luces en Cabo da Leziria ese mismo verano y se presentó con picadores en Los Hinojosos el 1 de agosto de 2021.

Antes de dar el salto ya había dejado huella en el escalafón sin caballos, con el trofeo Naranja de Plata de Algemesí y dos puertas grandes en los certámenes de escuelas de Valencia (2017 y 2018).

Con picadores se labró un nombre en los festejos más duros, entre encastes toristas y ganaderías como Cuadri o La Machamona. Su sello era un valor seco, natural y sin concesiones, además de un buen manejo de las banderillas. Su gran momento llegó en septiembre de 2025, cuando ganó la Espiga de Oro de Calasparra con dos orejas ante un desafío de Miura y Prieto de la Cal.

Ese triunfo tuvo un precio inmediato. Tres días después, un novillo de Cuadri lo cogió en Villaseca de la Sagra y le causó una cornada de dos trayectorias en la zona lumbosacra, con rotura de la musculatura paravertebral y fractura de la vértebra L2. Antes, en mayo de 2023, había sufrido otra grave en San Agustín de Guadalix, en la pierna derecha, que lo llevó a la UCI. Según un medio, este año tuvo otro percance serio en Cenicientos, un dato que conviene confirmar.

El experimentado novillero ha recorrido una dura trayectoria en su carrera, con lesiones de gravedad y muchas veces proponiéndose ante ganaderías duras o muy duras. Su valor y seriedad es incontestable. La duda que siempre nos quedará a los que hemos disfrutado viéndole con los palos y toreando es la de siempre: ¿es necesario que los novilleros en general se tengan que enfrentar a unos toros tan difíciles para forjar su carrera o les ayudaría más actuar frente a ganaderías también encastadas pero que ofrecieran un poco más de juego, para expresarse sin que su objetivo muchas tardes fuese el de salir vivo de la plaza?

Su meta era la alternativa, que no llegó a materializarse. Se va con la sensación, expresada por él, de haberse dejado todo en la plaza y con gratitud hacia el toro y los aficionados.

Desde SoloToros le deseamos que este tiempo le sirva para decidir bien sobre su futuro y que este le sea lo más venturoso posible. Hasta siempre Joao.

Fuentes consultadas: Avance Taurino, La Tierra del Toro, COPE, Aplausos, Mundotoro, Burladero, Toro Live, El Estoconazo y Tribuna da Tauromaquia.

Por Salvador

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