Torre Pacheco ha tenido hoy el privilegio de organizar una novillada en un mano a mano local entre Víctor Acebo y Antonio Aparicio, con el acompañamiento del alumno de la Escuela Taurina de Murcia, Diego José Marín.

Tarde de lleno en los tendidos de la plaza de toros de Torre Pacheco para ver a Víctor Acebo, novillero experimentado con su toreo clásico, sereno, templado, con escasos adornos (aunque un poco más que otras veces) y dejándose contemplar con los aficionados con su verdad en la plaza y su personalidad. Y tarde de lleno para ver por segunda vez al otro novillero local, Antonio Aparicio, novillero revelación, que debutó con caballos hace ahora justo un año en la misma plaza y mismo cartel y que acaba prácticamente de concluir su primera temporada con caballos con bastante éxito y repercusión en los medios, a pesar de los percances y los compromisos complicados a los que ha tenido que hacer frente.

Torre Pacheco es sin duda una ciudad privilegiada por contar con ambos diestros entre sus vecinos, lo que agradece grandemente su gran afición taurina capitaneada por el Club Taurino de Torre Pacheco, mantenedor principal de la cultura taurina de la localidad.

Víctor Acebo, cuajó una gran faena a su primer novillo de José Luis Pereda por ambos pitones al tiempo que una media sonrisa recorría su rostro, muestra evidente de satisfacción y pasión que contagió rápidamente a los abarrotados tendidos. Tras un pinchazo, ejecutó una magnífica estocada que le permitió desorejar a su novillo, que fue premiado con vuelta al ruedo. Buen comienzo para una tarde prometedora. En su segundo, saltó al ruedo con la misma disposición que con el primero, pero el animal no estaba por colaborar de la misma forma que el primero, siendo muy protestón y de corto recorrido en las embestidas, a pesar del empeño de Acebo por intentar reorientar al novillo durante toda la faena de muleta, sin éxito por su parte. Mató de una certera y fulminante estocada, también en todo lo alto, y esta vez sin pinchazo previo, pero no obtuvo más que la ovación de un público que supo reconocer su esfuerzo pero que pudo razonablemente mediar petición de un apéndice y quizás por la frialdad del momento no lo vio conveniente.

Aparicio, fiel a su arrojo y determinación, recibió a su primer novillo con una larga cambiada, levantando al público de sus asientos, transmitiendo valor y la ambición propia de quien quiere abrirse camino pronto en el escalafón novilleril. Llevó a cabo una faena ilusionante por ambos pitones, algún que otro pase por la espalda de rodillas en el centro del ruedo y varios estatuarios de gran belleza. Gran estocada y faena premiadas con dos orejas y rabo. En el segundo, más decisión si cabe de Antonio y de nuevo un novillo que se prestó a colaborar en el espectáculo con amplio surtido de lances y mucha seguridad del joven novillero que muestra ya muchos síntomas de madurez y de prudencia a la hora de afrontar el riesgo. Tras una gran estocada en todo lo alto, fue premiado con dos orejas, convirtiéndose en triunfador de la tarde con cuatro orejas y un rabo.

El prometedor alumno de la Escuela Taurina de Murcia, Diego José Marín, en clase práctica, puso sobre el albero los fundamentos de por qué ha suscitado tanta atención el joven y reciente alumno de Barranda, que reúne actualmente todas las cualidades para que, siguiendo fiel a la disciplina, su trayectoria y su concepto sea, entre los más jóvenes, el de la Región de Murcia con más proyección a medio plazo. Enhorabuena por su actuación, empañada por la falta de colaboración de su novillo, que no le puso las cosas fáciles, incluidos dos peligrosos percances, pero mostró su determinación y supo sobreponerse a las dificultades obteniendo como premio dos merecidas orejas. La Escuela Taurina de Murcia está realizando, sin duda, una gran labor.

Por Salvador

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